Helena Producciones* Quiénes son Helena* CV *

Jornada de Performance: Museo de Arte Moderno la Tertulia, 8 de Junio.
Conferencias: Centro Cultural Comfandi, Centro Cultural de Cali, 4 - 8 de Junio de 2002
Exposiciones individuales: Museo la Merced, Centro Cultural Comfandi, Museo la Tertulia, 4 - 8 de Junio de 2002
Presentaciones: Galería del Conservatorio de Bellas Artes, 6 de Junio
Acciones en el espacio público: Museo La Tertulia, Plazoleta de San Francisco, y la ciudad de Cali, 4 - 8 de Junio de 2002
Rave: Pueblito Valluno, 8 de Junio
Talleres: Centro Cultural Comfandi y jardines del Museo la Tertulia
Jornada Pedagógica: 7 universidades y 21 colegios de la ciudad, 20 de mayo a 1 de Junio.

En esta quinta versión del Festival de Performance de Cali, Helena Producciones desarrolló diversas formas estratégicas para acercar un mayor público a los "espacios cerrados" donde se llevaba a cabo parte de la programación del Festival, y a su vez programó parte de esas actividades en varios espacios públicos de la ciudad.

Helena llevó a cabo, una jornada pedagógica realizada en las 2 semanas previas al evento en la cual dictó una serie de charlas acerca del performance y del Festival de Performance de Cali, en 7 universidades y 21 colegios de la ciudad.

Este evento fue realizado en espacios representativos de la vida cultural de la ciudad de Cali, como son: El Museo la Tertulia, Centro Cultural Comfandi, Museo la Merced, Galería del Conservatorio de Bellas Artes y Centro Cultural de Cali.

Además se programaron varios actos y performances en espacios públicos como la Plazoleta de San Francisco y el espacio exterior del museo La Tertulia. Para cerrar el evento se realizó una gran fiesta en el "pueblito valluno" con la presentación de reconocidos D'js y V'js nacionales.

Como en las anteriores versiones se llevó a cabo una serie de conferencias, la usual jornada de performance de 1 dia, además se presentaron varias exposiciones individuales, actos públicos y se programaron 2 talleres.

En el espacio de las conferencias se realizaron las siguientes presentaciones: Entrevista Pública de Victor Manuel Rodriguez a Antonio Caro, Iconomía por Jose Alejandro Restrepo, Presentación de su obra por Santiago Sierra, Actos cercanos al performance en el ámbito de la filosofía por Juan Pablo Velasquez, Presentación de su obra por Fernando Pertuz y Los objetos de la acción por Pancho Lopez.

El Festival presentó 3 exposiciones individuales de gran importancia para el ámbito del arte por la trayectoria e importancia indiscutible de los artistas y además por el carácter de sus obras: Antonio Caro, José Alejandro Restrepo y Santiago Sierra. Antonio Caro presentó su "Taller integral de creatividad visual" un taller dictado en las instalaciones del Centro Cultural Comfandi a un grupo de señoras de barrio y a otro grupo de maestros de primaria presentando al final una exposicion con los últimos trabajos realizados. José Alejandro Restrepo presento una de sus últimas producciones: su video instalación "Iconomia", en el Museo la Merced una espacio idóneo para este trabajo pues anteriormente fue un convento y en su arquitectura conserva el carácter de espacio sacro. Santiago Sierra presentó en el espacio público y sobre un muro exterior del Museo la Tertulia su trabajo "lona suspendida sobre la fachada de un edificio" consistente en una bandera de EEUU de 20 x 15 mts. confeccionada en el Batallón Pichincha de Cali. Las tres obras estuvieron expuestas al público por el espacio de 1 semana.

Durante la semana del Festival además de las conferencias y las obras anteriormente mencionadas se presentaron las siguientes actividades: en el espacio de la Galería del Conservatorio de Bellas Artes de Cali se presentó en concierto el grupo PUS, en la Plazoleta de San Francisco pudimos apreciar el trabajo de Adolfo Cifuentes, Alejandra Gutiérrez y Raúl Naranjo. Maria José Arjona presentó su trabajo en las instalaciones exteriores del Museo La Tertulia durante los 5 días que duró el evento. Pancho López un artista Mexicano invitado también dictó un taller de 3 días en los jardines del Museo la Tertulia. La jornada de acciones se llevo a cabo de 9 am. a 10 pm. y se pudo apreciar el trabajo de los siguientes artistas: Pierre Pinoncelli, Federico Guzmán, Fernando Pertuz, Daniel Zuluaga, Boris Perez, Yury Hernando Forero, Marcela Gomez, Paul Arias, Rosemberg Sandoval, Inés Gaitán, Guillermo Marín/Jim Fankugen/Claudia Figueroa/Lina Hincapié, Juan Fernando Toro, Luis Eduardo Mondragón, Nini Johana Bautista, 3 libras, Liliana Diaz, Adyana Perez, Proyecto Medusa, Francisco Camacho.

El Festival Continuando con lo propuesto en su cuarta versión se perfila como un importante evento artístico con proyección internacional.

Para la quinta versión del Festival contamos con la presencia de los artistas españoles Santiago Sierra una de las figuras más destacadas del arte internacional actual y Federico Guzmán un reconocido artista sevillano integrante del Museo de la calle. Del Artista Francés Pierre Pinoncelli integrante de la escuela de Nice, quien realizo una polémica acción en el V Festival de Performance que se convirtió en noticia internacional.

El artista Mejicano Pancho López realizo una conferencia?performance y un taller de tres días.

Asimismo se pudo apreciar una cantidad y variedad significativa del trabajo de los artistas nacionales. Helena invitó a varios de estos artistas (Rosembeg Sandoval, Raúl Naranjo, Alejandra Gutiérrez, Adolfo Cifuentes, PUS, Maria José Arjona, Inés Gaitán, Fernando Pertuz, Paul Arias, Yuri Forero, Daniel Zuluaga, Boris Pérez, Marcela Gómez, Guillermo Marín/Jim Fannkugen/Lina Hincapie/Claudia Figueroa, Juan Fernando Toro, Luis Eduardo Mondragón, Nini Johana Bautista, Tres Libras), además un jurado de selección conformado por Maria Margarita Jiménez, Jaime Cerón y Juan Mejía seleccionó los siguientes artistas por sus propuestas enviadas a la convocatoria realizada a nivel nacional: Liliana Díaz, Proyecto Medusa, Adryana Pérez y Francisco Camacho.

Para Clausurar el Festival se realizó una fiesta en el pueblito valluno con los Djs: Mr. T.chack, Polar, Killer, Mad, Grijalba, Luis Carlos y además se presentó el trabajo de los V'js Melo, y Sofía.

Vale la pena destacar como uno de los fines y propósitos principales del Festival el de conformar un amplio, y completo banco de datos generados por el mismo evento, registrados y recopilados a través de documentos en fotografía, video o texto escrito que conforman la base de información que sirve de sustento y justificación a este proyecto, cuya prioridad reside en el interés de construir una mínima historia de esta técnica poco datada en el arte nacional, colocándola a disposición de actuales y futuros investigadores. Se espera, por lo menos, que el Festival de Performance de Cali y todo la información que emita, todos los procesos que dinamice, contribuya a un futuro proyecto colectivo de intento de definición del arte colombiano actual, eso sí, desde un tópico especifico.

V FESTIVAL DE PERFORMANCE DE CALI

HELENA PRODUCCIONES
V Festival: Cultura vs Industria
Por Claudia Patricia Sarria*

Para el observador de los cinco festivales de performance  que se habían realizado hasta el 2002.  No hay duda que el ultimo fue un proyecto macro que dio una sorprendente continuidad al proceso del evento.

Cuando finalizó el Cuarto Festival de Performance de Cali, en mayo de 2001, el medio local y nacional del arte ya reconocía el evento, y se preparaba para la quinta versión.

Las proporciones que había alcanzado el festival,  -pasando de un día maratónico de performance en su mayoría de estudiantes de arte locales (1997) a una semana de programación con conferencias, artistas participantes locales, nacionales e invitados internacionales (2001)- ,  permitieron plantear una concepción de festival más amplia como una necesidad y una condición de continuidad.

Este fue uno de los más claros balances al observar en retrospectiva los anteriores festivales,  se esperaba que el quinto festival para el año 2002, fuera un evento ambicioso, que superará las otras versiones. Sin embargo, para poder cumplir estas expectativas se necesitaba dinero y hasta ese momento las estrategias de gestión de los festivales  habían sido escasas y sus resultados mínimos, sobre todo si tenemos en cuenta que la mayor parte de los recursos en el tercero (1999) y cuarto (2001), y la totalidad  en el primero (1997) y el segundo (1998), provenían de los organizadores  -la autofinanciación se había convertido en un fenómeno común en todos los proyectos de Helena Producciones-;  y esta estructura con la que se había venido trabajando,  ya para esa época era inestable  y preocupante, porque la institucionalización del festival y su necesario crecimiento estaba comprometiendo un recurso económico y un trabajo que paulatinamente iba dejando atrás su esquema informal y voluntario.

Se concibió, entonces, un quinto festival como debía ser, ambicioso, pero considerando que esta vez ya no se tendrían en cuenta exclusivamente intereses de producción artística, sino también de financiación, que asegurara su auto-sostenibilidad y de una vez lo liberara de los inconvenientes y limitaciones que inevitablemente sufriría al agotar la estructura (desfavorable) que lo sostenía.

Industria cultural o como salvar un evento

En sí, ese proyecto de Helena Producciones, denominado Festival de Performance de Cali,  ya lo tenía todo para inscribirse formalmente en el que hacer cultural de la ciudad, la región y si se quiere, del país. Había entrado en la estructura de la cultura pública y podía insertarse fácilmente en el ámbito de la industria cultural. Para lograrlo, el manejo del evento, en adelante, dependería de un modelo empresarial de gestión eficiente.

Como  en la concepción y realización de cada festival se manejó un concepto anti-institucional,  -aunque luego el tercer y cuarto festival se concentraron en el Museo de Arte Moderno la Tertulia-  defendiendo  el carácter emergente e independiente del evento, de los espacios, de Helena  y hasta de los artistas que en él participaron. La idea de incluir logos comerciales  -incluso de instituciones culturales- en la  imagen de las piezas del festival,  no era una idea atractiva.  De hecho, la primera pieza impresa en la historia de los festivales, como afiche propiamente dicho, fue el de la II Feria de Performance, que fiel a lo que en principio se quería, aparece libre de cualquier tipo de logo, diferente al de Helena Producciones.

De ahí en adelante, este deseo de independencia se vio agredido por las limitaciones económicas y entonces, los  afiches  de  los siguientes festivales   (tercero y cuarto ) incluyeron logos que en la mayoría de los casos fueron puestos ahí,  a cambio de préstamos de espacios, bienes o servicios, que en algo contribuyeron a consolidar el festival, aunque esto no significa que hayan sido a cambio de buenas o jugosas negociaciones, pues se hicieron con el fin de cubrir las necesidades inmediatas del evento  y por inexperiencia y/o desinterés en irrumpir en el campo de la industria cultural, De antemano, se renunció a ver el festival como empresa y a crear una plataforma económica que no solo lo sostuviera sino también sostuviera a Helena.

La Industria Cultural fue una posibilidad que se  presentó como alternativa para la realización del quinto festival, particularmente de la mano de quien tenía experiencia, El Parque de Industria Cultural era un proyecto de carácter privado que se estaba desarrollando en ese tiempo en la ciudad, como parte de la innovadoras iniciativas del empresario  Orlando Rincón,  uno de los patrocinadores de la cuarta versión.

Desde un principio, el Parque de Industria Cultural tuvo la intención de incubar a Helena Producciones, desembolsó un capital semilla y ofreció capacitación y una oficina con la infraestructura necesaria para el funcionamiento de Helena como una empresa asociada que adelantara diversos proyectos culturales viables, atractivos para la inversión de  las instituciones y las empresas y de este modo, económicamente auto-suficientes.  Helena encontraba una oportunidad de funcionamiento, pero a la vez se insertaba en un ámbito incompatible al carácter que sus miembros querían mantener, del cual sólo -como en ocasiones  anteriores con otros patrocinadores-  quería conseguir, en el fondo, el recurso para llevar a cabo  el siguiente festival, sin comprometerse a crear otros proyectos, aunque  pusiera en peligro la  sostenibilidad  económica del grupo, que en sí, hasta el momento, nunca habían recibido ningún tipo de remuneración.

El proyecto del V Festival de Performance de Cali, se concibió conjuntamente con P & G  -una empresa asociada en los términos en los que funcionaba el Parque de Industria Cultural- con experiencia en gestión de recursos. Para ese momento trabajaba para proyectos de carácter similar en la ciudad.

P&G,  aplicando sus conocimientos en el campo de la gestión, recomendó incluir items en la programación que fueran favorables para las posteriores negociaciones que harían posible sus propias perspectivas,  las del Parque y las de Helena.

Un  festival diferente a los demás

Con nuevos planteamientos en el esquema de organización, evidentes en términos curatoriales, de exhibición, de gestión y socialización con la comunidad, se llevó a cabo del 4 al 8 de Junio de 2002  el V Festival de Performance de Cali.

El interés particular de Helena en aprovechar las experiencias de las anteriores versiones del festival abrieron campo al desarrollo y exploración de estrategias en función de enriquecer el festival, consolidándolo como un conjunto integral que concentrara en sí mismo eventos paralelos que acompañaran la Jornada de Performance, y tuvieran particular importancia por las posibilidades de acercamiento, diálogo y participación, dando un nuevo sentido al contacto que hasta el momento el público tenía con el evento.

Este festival,  aún más que los anteriores, apostó por una programación que incluyó elementos nuevos y fortaleció las actividades que ya se venían realizando. Las políticas del espacio, en relación a los otros festivales, fueron más dinámicas y la alternancia planteó la descentralización espacial y de alguna forma exhibitiva del festival, dos museos, dos centros culturales, una universidad y la plaza pública

Aunque desde el segundo festival, se contó con la participación de importantes artistas y teóricos nacionales -que aportaron al evento un carácter abierto de encuentro y discusión acerca del performance y su irrupción en el panorama de las artes a nivel local y nacional-,  y en  el cuarto festival,  se tuvo la experiencia de traer artistas y colectivos extranjeros   -con el ánimo de ampliar el intercambio en la construcción teórica que se venía dando-,  para este nuevo festival, se quiso invitar artistas nacionales e internacionales que tuvieran un reconocimiento importante en el medio internacional,  y de esta forma hacer notorio el festival en ese ámbito.  Aprovechando los contactos que Wilson Díaz como artista reconocido había ido adquiriendo en su carrera,  figuras con propuestas inquietantes y significativas aceptaron la invitación: José Alejandro Restrepo, Antonio Caro, Santiago Sierra,  Pierre Pinoncelli, Pancho López y Federico Guzmán; vinieron a nutrir la programación en diferentes aspectos.

Se introdujeron los talleres dirigidos por artistas, que fueron espacios de encuentro con la comunidad, en un proceso de exploración de opciones creativas al servicio de los asistentes y en la construcción de la obra de los talleristas:  La presencia de Antonio Caro en el festival giró principalmente en torno a esta categoría con la propuesta Taller integral de creatividad visual diseñado para una comunidad específica.  En el festival,  Caro, trabajó con amas de casa y maestros de primaria.

El mejicano Pancho López, conocido performancista, con trabajos de intervención pública, diseñó un taller que en los jardines del Museo de Arte Moderno La Tertulia también se abrió a la participación de la comunidad

Otro gran esfuerzo,  fue la producción  -por primera vez y en simultánea con la del festival-,  de exposiciones monográficas,  inauguradas en espacios escogidos por las carácterísticas de lo que sería expuesto.  José Alejandro Restrepo, presentó la video-instalación “Iconomía”,  ubicada en  una de las salas del Museo Arqueológico La Merced  -anteriormente un convento-,  espacio que conserva su original arquitectura sacra - colonial  y, por lo tanto pertinente como  parte de la instalación en la que además se empleó el mobiliario de una iglesia.

En el caso de Antonio Caro,   en el espacio designado para él -Centro Cultural Comfandi- , Caro  expuso el trabajo de otros, que en la muestra tuvieron nombre  y personalidad propia, obras que eran resultado del taller que había estado realizando en estas instalaciones con las personas –afiliados-, que el centro cultural -como  parte de una Caja de Compensación  Familiar -, convocó para el taller.

En uno de los grandes muros de la fachada del Museo de Arte Moderno “La Tertulia”,  Santiago Sierra expuso la obra Lona suspendida sobre la fachada de un edificio, una gran bandera de Estados Unidos de veinte por quince metros (20 x 15 m), confeccionada por encargo en un batallón militar de la ciudad, a un sastre especializado.   Expuesta y sometida a la acción del público.

Las conferencias, continuaron fortaleciendo esa plataforma teórica,  que desde las ponencias de diversos críticos, artistas y teóricos , van abarcando la dimensión de las  “nuevas” prácticas, que lejos de categorizarse y apartarse se unen, entrelazan y crean inclusive nuevos sistemas que  obligan a nuevas dinámicas y desafían los conceptos, convencionalismos y debaten incluso las condiciones mismas de exhibición. La razón de ser del festival es presentarse precisamente como un espacio de exploración en todos los ámbitos, espacio que un proyecto como estos puede generar, algo así como un laboratorio, que permite el conocimiento y la toma de posiciones con respecto a tópicos específicos.

En esta ocasión  las ponencias estuvieron a cargo  de  los artistas, Santiago Sierra, José Alejandro Restrepo, Pancho López y Fernando Pertuz, el filósofo Juan Pablo Velazquez y la entrevista pública de Victor Manuel Rodriguez a Antonio Caro.

De nuevo se hizo la convocatoria y se nombró un jurado integrado por tres reconocidos artistas y teóricos, para seleccionar las propuestas que alternarían con los artistas y colectivos que Helena se había reservado el derecho de invitar -en un gesto curatorial-, para participar en la tradicional Jornada de Performance; del primer proceso se presentaron cuatro propuestas, y del segundo se presentaron veinte.

En el tiempo trancurrido entre el final del cuarto festival y el principio del quinto,  Colombia se enfrentaba a la coyuntura social y política generada por la caída –en febrero- de las intenciones de negociacion entre la guerrilla de las FARC y el gobierno de Andrés Pastrana, el secuestro en medio de estos acontecimientos de la candidata presidencial Ingrid Betancourt y los multiples efectos que emanaban a la población, como la masacre de Bojayá –Chocó- el 2 de Mayo.

“El panorama general del año 2001 en Colombia ha estado marcado por una serie de cuestiones que permiten explicar el contexto de la crítica situación del país y posibilitan una mejor comprensión de la realidad. Entre ellas cabe mencionar los diálogos de paz entre el Gobierno y las guerrillas, incluyendo las diversas posiciones políticas frente a esos diálogos y las antagónicas estrategias de paz o guerra. También ha sido parte importante del contexto nacional la campaña electoral en preparación de las próximas elecciones presidenciales de mayo de 2002. Otro elemento que debe incluirse entre los aspectos relevantes es el nuevo panorama internacional a partir del 11 de septiembre de 2001, fecha de los ataques terroristas en ciudades norteamericanas.

Paralelamente, otros problemas estructurales han acompañado la realidad colombiana, como son la persistencia de la crisis económica, agravada por la recesión mundial, y la continua, nefasta y poderosa actividad de las redes del narcotráfico.”(1)

Algunas de las obras expuestas en el festival de ese año, inevitablemente se vieron influidas por la crítica situación - no solo del país-  y las repercusiones que el conflicto iba generando a todos los niveles.

Obras como las de Pierre Pinoncelli, Maria José Arjona, Fernando Pertuz, Yuri Forero, Rosemberg Sandoval,  Santiago Sierra, Raul Naranjo, José Alejandro Restrepo,  dan cuenta directa de ello.

La música o proyectos de artistas visuales ligados a ella, en una nueva categorización entre la puesta en escena como representación y el performance, tuvieron  en otros festivales cabida dentro de la Jornada de Performance. Para este festival el grupo Tres Libras se presentó en este espacio.  La Galería del Instituto Departamental de Bellas Artes,  -como espacio exclusivo-,  recibió al grupo PUS que ofreció un concierto.

Los recursos:  sí, pero...

Los aciertos y desaciertos que las decisiones de Helena –en un espíritu renovador- generaron para el quinto festival y que en general afectaron su propia estructura, fueron patentes no solo  en balances posteriores, sino también en el mismo proceso, en plena realización del festival.

En términos de la gestión  de recursos,  -motivación que había tenido Helena  para aliarse al Parque de Industria Cultural-,  se ha de decir que no fue lo que inicialmente se esperaba, porque de antemano P&G, no compartía los mismos intereses de Helena por el festival, su interés particular estaba centrado en aprovechar el evento con fines comerciales específicamente,  y por lo tanto la  experiencia en negociación de recursos no se puso al servicio del festival con una eficiente gestión a nivel de instituciones culturales, que sin duda lo habrían apoyado, sino que se realizó en las empresas de manera ligera, por tiempo o por el mismo contexto en el que se quería vender el proyecto, señalando al festival como un  producto exótico, desconociendo o renunciando al carácter real del evento, ofreciendo posibilidades de mercadeo multitudinario, de público cautivo, con presencia institucional, dummies, venta masiva de producto y performances de marca.

Como Helena no pensaba ceder ninguno de los espacios ni  las actividades, por decirlo así, oficiales  del evento, P&G tuvo que inventarse espacios como la Jornada Pedagógica y el Rave -una gran fiesta de clausura en las afueras de la ciudad, con buses a disposición del público al final de la Jornada de Performance-, para dar cabida  a los patrocinadores comerciales, que de otra forma hubieran invadido con estrategias y elementos publicitarios, afectando la neutralidad de los espacios, el contenido de las obras, la política que Helena quería mantener y la misma posición de los artistas y del público.

Hasta los esperados performances de marca tuvieron que ser contratados con una academia de danza particular.

Incluso,  la jornada pedagógica, se convirtió en un proceso en el que por fines económicos, sólo se  tuvo en cuenta colegios de estratos altos y universitarios que pudieran asistir a la fiesta (Rave), consumieran y fueran el público objetivo de las empresas patrocinadoras que harían presencia institucional.

En un principio este programa fue liderado por Helena y planificado para diversos centros educativos de la ciudad,  se incluyeron colegios populares y  centros de educación superior entre los que estaba el SENA.

Pero en vista de la necesidad de recuperar lo invertido incluso de  fondos personales, P&G insistió en ponerse al frente, apoyado en la importancia y la necesidad de aprovechar la Jornada Pedagógica para atender el público objetivo para que la fiesta fuera fructífera para ambas partes. Entonces Helena cedió este espacio atendiendo conjuntamente con P&G  21 colegios y 7 universidades de la ciudad.

Económicamente, el Rave,  en el que P&G invirtió una gran parte del dinero que había conseguido y del que junto con Helena guardaba la esperanza de conseguir las esquivas ganancias; no dio los resultados esperados.  Posterior a la clausura de la fiesta y el festival, en medio de una triste escena de indignación, la gerente de P&G se declaró en bancarrota.

En sí, Helena cumplió con sus expectativas en cuanto al festival y tuvo los acostumbrados -pero más grandes-  descalabros económicos de las otras veces, por eso el fracaso  comercial del Rave, al final no la tomó por sorpresa, ni la afectó tanto, a pesar  de haber  quedado endeudada inclusive con P&G, del que nunca recibió un informe formal  de gestión.

En consecuencia, el evento se dividió en dos,  dos formas diferentes de gestionar, surgida por una diferencia de criterios entre lo que Helena consideraba un buen festival y P&G un buen negocio.

Otro año de lo mismo?

Aunque P&G entregó a Helena dinero para la realización del festival,  realmente no estamos hablando de una suma significativa y coherente con las expectativas, que propiciaron la alianza, mas bien fue muy evidente que el festival culturalmente hablando, como en años anteriores  se realizó por el esfuerzo particular de Helena, la búsqueda de algunos espacios, los contactos que permitieron llegar a los artistas que se quería invitar, un gran porcentaje del dinero para la producción fue donado por Wilson Diaz, que  en el afán de gestionar recursos terminó vendiendo una de sus obras a un patrocinador que condicionó la entrega de la obra a cambio del dinero para el festival poniendo en este caso nuevamente a un miembro de Helena, en el difícil papel de sacrificar su  escasa economía personal  por el buen desarrollo del evento.

Aunque puede pensarse que haber adoptado a P&G como parte de la organización del proyecto fue un descalabro para Helena, es importante tener en cuenta que esta unión dejó al grupo la inquietud por repensar el festival a un futuro, adoptando los buenos modelos de organización en los que el Parque de Industria Cultural trató de introducir a Helena, pensando inclusive en asimilar algunos aspectos de gestión, de P&G, pero con la particular mirada de Helena.

La motivación que el Parque de Industria Cultural tuvo al formular mecanismos de gestión que volvieran económicamente viable la cultura, serían importantes planteamientos sobre los cuales Helena reflexionaría, para tener en cuenta en los próximos festivales, proponiéndose lineamientos que fueran favorables y estuvieran  de acuerdo a sus necesidades y las del festival.

*Artista plástica y miembro de Helena Producciones.

El equipo de documentación fotográfica y de video del V Festival son:  Carolina Navas, Juan David Velásquez, Leonardo Villegas, Gabriel Morales y El Hechicero.

El grupo de apoyo logistico son: Cristina Bejarano y Gino Castro.

Las fotos que ilustran la obra de los artistas participantes en el V Festival de Performance de Cali son del archivo de Helena Producciones.

(1)Equipo Nizkor, “Informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos en Colombia 2002 ” Distr. General - E/CN.4/2002/17 , 13 de marzo de 2002, Original: ESPAÑOL, Comisión de Derechos Humanos - 58.º período de sesiones Tema 3 del programa provisional - Organización de los Trabajos. www.derechos.org